PARTE 2: LOS CAMBIOS QUE PARECEN PÉRDIDAS SON LA PREPARACIÓN PARA TU NUEVO CAMINO
Dios Dice: “SI ESTE MENSAJE LLEGÓ A TI, TÓMALO EN SERIO” | Mensaje de Dios Hoy
PARTE 2: LOS CAMBIOS QUE PARECEN PÉRDIDAS SON LA PREPARACIÓN PARA TU NUEVO CAMINO
Mi amado hijo…
Ahora quiero que escuches una verdad más profunda.
No estoy quitando cosas de tu vida para hacerte daño.
No estoy moviendo piezas porque me haya olvidado de ti.
Estoy trabajando porque veo aquello que tus ojos todavía no pueden ver.
Conozco los caminos que vienen.
Conozco las personas que llegarán.
Conozco las oportunidades que traerán crecimiento.
Y también conozco aquello que habría detenido tu propósito.
Mi hijo…
Hay momentos donde preguntas:
“¿Por qué esta puerta se cerró?”
“¿Por qué esta persona se alejó?”
“¿Por qué perdí algo que parecía tan importante?”
Tú viste una pérdida.
Pero yo vi protección.
Tú viste un final.
Pero yo vi preparación.
Tú viste algo alejándose.
Pero yo estaba creando espacio para algo nuevo.
No todas las personas que llegan a tu vida están destinadas a quedarse para siempre.
Algunas llegan como refugio durante una tormenta.
Algunas llegan para enseñarte una lección.
Algunas llegan para mostrarte heridas que necesitaban ser sanadas.
Y algunas solo fueron enviadas para caminar contigo durante una etapa.
Mi amado hijo…
Sé que dejar ir duele.
Sé que el corazón se aferra a lo conocido.
Sé que recuerdas los buenos momentos.
Las conversaciones.
Las risas.
Los momentos donde esa persona estuvo contigo.
Y quiero que entiendas algo:
Lo bueno que viviste fue real.
No tienes que negar los recuerdos para aceptar que una temporada terminó.
Puedes agradecer lo que recibiste sin quedarte atrapado en lo que ya terminó.
No persigas aquello que estoy pidiendo que sueltes.
No intentes abrir una puerta que ya fue cerrada.
No gastes tu energía tratando de mantener algo que ya no trae paz.
Algunas puertas se cierran porque estoy protegiéndote de entrar en lugares donde tu propósito no puede crecer.
Mi hijo…
Tal vez después de una pérdida sientas un vacío.
Tal vez preguntes:
“¿Qué ocupará ahora este espacio?”
“¿Cómo será mi vida sin esto?”
“¿Qué sucederá después?”
Pero escucha:
No voy a dejarte sentado en ese vacío.
Voy a llenarlo con paz.
Voy a llenarlo con dirección.
Voy a llenarlo con una presencia más profunda de lo que imaginabas.
El silencio que hoy temes puede convertirse en el lugar donde vuelvas a escuchar con claridad.
La temporada de soledad puede convertirse en la temporada donde descubras una fuerza nueva dentro de ti.
La ausencia que ahora duele puede convertirse en el espacio donde algo nuevo comienza.
No corras de regreso a lo que fue removido.
Confía en lo que está siendo construido.
Mi amado hijo…
Has orado por crecimiento.
Has pedido dirección.
Has pedido transformación.
Has pedido que quite aquello que te impedía avanzar.
Y ahora estoy respondiendo esas oraciones.
Pero debes entender algo:
La respuesta no siempre llega con la forma que imaginabas.
El crecimiento no siempre es cómodo.
La transformación no siempre se siente agradable.
A veces convertirse en quien estás destinado a ser requiere dejar atrás quien eras antes.
Un árbol no puede producir nuevos frutos mientras sostiene ramas que ya dejaron de crecer.
A veces la poda se siente como una pérdida.
Pero la poda crea espacio para algo mejor.
Mi hijo…
No solo estoy cambiando lo que ocurre alrededor de ti.
También estoy sanando las partes de ti que dependían demasiado de ciertas personas.
Hubo momentos donde buscaste la aprobación de otros antes de recordar tu propio valor.
Hubo momentos donde la voz de alguien más pesó más que la verdad dentro de tu corazón.
No te digo esto para avergonzarte.
Te lo digo para liberarte.
Nunca fuiste creado para construir toda tu identidad sobre otra persona.
Las personas pueden acompañarte.
Pueden amarte.
Pueden ayudarte.
Pero tu fundamento debe ser más fuerte que la aprobación humana.
Ahora estás aprendiendo a caminar con confianza.
Ahora estás aprendiendo a creer en quién eres.
Mi amado hijo…
Hay una nueva etapa delante de ti.
Una etapa donde tu propósito será más claro.
Una etapa donde tus dones comenzarán a despertar.
Una etapa donde dejarás de preguntarte:
“¿Realmente pertenezco?”
Y comenzarás a caminar sabiendo que fuiste creado con intención.
Los sueños que dejaste atrás no están olvidados.
Las ideas que abandonaste no fueron inútiles.
Las esperanzas que pensaste que llegaron tarde todavía pueden volver a florecer.
Hay cosas dentro de ti esperando el momento correcto.
Y ese momento está acercándose.
No corras detrás de cada oportunidad por miedo a perder algo.
No aceptes cualquier puerta solo porque está abierta.
Lo que realmente está alineado con tu propósito no destruirá tu paz para llegar a ti.
Las puertas correctas aparecerán en el momento correcto.
Las personas correctas reconocerán lo que hay dentro de ti.
Mi amado hijo…
Deja ir el miedo al mañana.
Deja ir la preocupación por aquello que no puedes controlar.
Yo ya estoy delante de ti.
Conozco cada giro del camino.
Cada desafío.
Cada oportunidad.
Cada momento que todavía no has vivido.
Abre nuevamente tu corazón a la esperanza.
Cree que todavía pueden suceder cosas buenas.
Cree que tu historia no está limitada por lo que ocurrió antes.
El dolor que viviste fue real.
Pero no fue el final.
La decepción fue real.
Pero no fue tu destino.
Mi hijo…
La temporada de cargar viejos pesos está terminando.
La temporada de caminar con una nueva fe está comenzando.
Levanta tu cabeza.
Da el siguiente paso.
Confía en el camino.
Porque lo que viene no está construido sobre miedo.
Está construido sobre propósito.
Está construido sobre crecimiento.
Está construido sobre la persona en la que te estás convirtiendo.
CONTINUARÁ EN LA PARTE 3…